En esta excursión podemos visitar las antiguas ciudades de Portugal donde volvemos atrás en el tiempo y sentimos la atmósfera medieval en las muy bien conservadas antiguas villas Portuguesas. Cruzamos el puente Vasco da Gama de 12 km sobre el estuario del Tajo para un magnifico panorama de Lisboa sobre el rio.
Nos detenemos en Estremoz. La región fue habitada desde épocas prehistóricas. El rey Dinis reconstruyó el castillo como palacio real con vistas impresionantes. Estremoz se conoce internacionalmente por su mármol en varios colores. Hay tanto mármol alrededor de Estremoz que está utilizado por todas partes calles, plazas, y fuentes e incluso en los umbrales de las ventanas, en las aceras. La ciudad se divide en dos partes: el barrio de la parte superior en mármol blanco y la parte inferior construida alrededor de Rossio, centro atractivo con sus plazas publicas y el mercado con venta de los productos locales vino, queso, cerámica ey mármol. En la parte superior hay el castillo y el palacio de Dom Dinis de donde podemos ver la vasta panorámica del campo.
Y llegamos a Marvão. Muy cerca de la frontera española, esta bella localidad alentejana atrae ai visitante por su aspecto pintoresco. Situada en lo alto de una de las montanas de la Sierra de San Mamede, desde su altura, permite gozar de un bello panorama que se extiende sobre el valle y sobre las vecinas tierras españolas. La antigua Herminio Minar romana es actualmente un típico pueblecillo de casas blancas con rejas de hierro forjado en las ventanas y macetas floridas que adornan las fachadas. Antes de entrar en él se pasa frente al convento de Nssa. Sra da Estrêla, con un portal gótico de gran pureza. Frente a la iglesia se encuentra un calvario manuelino de mármol. Se atraviesan las murallas por la puerta medieval. En el interior, la influencia musulmana puede aún observarse en algunos edificios antiguos como la lIamada capilla de Jerusalén. Pero sin duda el monumento más sobresaliente es el castillo, construido bajo el reinado dei rey Dinís (s. XIV) y uno de los más bellos de Portugal.
Finalmente Castelo de Vide. Esta antigua ciudad de casas blancas y curiosas chimeneas, sin duda alguna, una de las más atractivas de Portugal. Sus calles tortuosas se encaraman por la colina hasta alcanzar la antigua ciudadela. La población es conocida como estación termal.Antes de ascender al castillo se encuentra la gran plaza de Don Pedro V bordeada de edificios interesantes: el palacio Torre, del s. XVII, en estilo barroco español el hospital, antigua casa natal de Mousinho Silveira (importante hombre de estado del s. XVIII) el Ayuntamiento, de 1721 y las Igleslas de Sta. Maria y de San Juan, ambas del s. XVIII. Desde la plaza, dejando a la derecha el barrio judío, un itinerario señalizado conduce al castillo. Hay que notar la decoración manuelina de puertas y ventanas de algunas casas.
Castillo - Reconstruido a lo largo del s. XIV, y más tarde reforzado en el s. XVII, sufrió los efectos de la Guerra de Sucesión española durante la cual fue parcialmente destruido. Vuelto a reparar en 1710, conserva su muralla y los restos de la torre de Homenaje, seriamente dañada por una explosión en 1705. Puerta deI rey Dinis - En el interior se encuentran la iglesia de Nssa. Sra. da Alegria, recubierta totalmente de azulejos policromos del s. XVII y algunas construcciones con puertas blasonadas. Judería - Se trata del barrio situado al pie de las murallas, muy pintoresco por sus callejuelas estrechas, sus casas encaladas y sus puertas y ventanas ojivales.
AI Oeste del castillo se encuentra la iglesia de S. Tiago (s. XV-XVIII) adornada con bellos azulejos policromos y en sus proximidades, el asilo dos Cegos, antiguo convento franciscano, con un claustro del tiempo de João III. Numerosas fuentes adornan la ciudad. Entre ellas destaca la de la Vila, situada bajo la judería, de estilo renacentista y protegida por un templete piramidal, y la de Martinho, a la entrada de la población, en granito (s. XVI). En las afueras de la ciudad puede visitarse la iglesia del Salvador do Mundo, del s. XIII reconstruida en el s. XVII y decorada con azulejos de la misma época.