Lisboa, la milenaria ciudad de las siete colinas, con las clásicas vistas que comandan, como en la cima del parque Eduardo VII. Desde aquí vemos el amplio estuario del río Tajo y el castillo de Sao Jorge. Crucemos la central plaza de Marques de Pombal y vamos bajando por el antiguo bulevar del siglo XVIII, llamado la avenida de Liberdade, hacia las populares plazas de Restauradores y de Rossio, el corazón de Lisboa desde la época romana la baja Pombalina, la parte comercial hace más de 2000 años. La majestuosa plaza de Comercio, frente al extraordinario estuario del río, otrora la puerta de entrada para marineros y carabelas. Cerca está el núcleo de Lisboa antigua.
Pasamos por el más antiguo barrio, Alfama, donde vemos la estructura de la ciudad medieval, con las calles estrechas y laberínticas, escaleras escarpadas y callejones sin salida, plazas minúsculas. Si es posible, pararemos en una tienda de artesanía para una prueba de vino de Oporto. El palacio de los “Picos” del siglo XVI (edificio renacentista con su notable fachada), la iglesia de Santo Antonio de Padua (donde Santo Antonio de Padua nació), la muy antigua catedral (parada para ver la iglesia, símbolo del cristianismo en Lisboa).
Subimos hacia la colina del pintoresco Barrio Alto, sector de los cantantes de Fado, refugio bohemio de artistas y de escritores, pasando cerca de Chiado, la elegante área de compras. Pasemos por la basílica de Estrela - construcción en mármol con una destacada cúpula, uno de los monumentos más vistosos de Lisboa el Parlamento de Portugal - un excepcional palacio neoclásico. El recorrido continúa por la orilla, pasando junto al puerto con vistas de uno de los destinos preferidos de los cruceros internacionales. Hacia Belem, el más monumental y el más histórico barrio de Lisboa, pasamos por el palacio de Belem, residencia oficial del presidente de Portugal. Paradas en la torre de Belem - icono de la Era de los Descubridores (parada para fotos, bebidas y baños), el Monumento a los Descubridores - memoria de la expansión marítima portuguesa. Nos detenemos en el monasterio de los Jerónimos, magnífico ejemplo del estilo Manuelino, el más impresionante símbolo de la riqueza y arrojo de Portugal durante la época de navegaciones (parada para ver la iglesia).
Dejamos Lisboa por el puente “25 Abril” sobre el río Tajo de donde se tiene una vista magnífica. Nos acercamos del campo y seremos agradablemente sorprendidos por un paisaje de bosques de enormes pinos, eucaliptos y alcornoques. Subimos la colina de Sesimbra para visitar el castillo del siglo XII, instalado en una cumbre de la montaña de Arrábida. Parada para apreciarse la encantadora vista sobre el océano, de la playa de Sesimbra y del paisaje de esta pintoresca ciudad pesquera. Recorrido panorámico de Sesimbra, famosa por el agua transparente y dónde podemos echar una mirada al puerto pesquero, para ver los pescadores descargando el pescado. Continuamos a Azeitão - notoria por su bodega de vino, donde podemos detenernos para una visita guiada a este antiguo productor del vino Muscatel y hacer una degustación.
Vamos entonces a la montaña de Arrabida - una reserva natural única sobre los más altos acantilados de la costa portuguesa, proporcionando vistas panorámicas espléndidas sobre Lisboa, Sétubal, el río Sado, el estuario, la península de Troia y el océano. El parque de Arrábida es una bella reserva natural protegida, cubierta con pinos y con una rica vegetación mediterránea, con muchas especies raras. Abajo, las aguas cristalinas de las playas de arenas nieve-blancas hacen la decoración. Este paseo nos dejará ver de la carretera las antiguas fincas, otrora las casas del campo de la nobleza de Lisboa.
Parada en Sétubal, un importante puerto pesquero, donde una vez más podemos observar los típicos barcos pesqueros portugueses. Sobre la desembocadura del río Sado están los astilleros, el puerto deportivo y el puerto pesquero, donde las enérgicas subastas tienen lugar cada mañana después de la descarga por los pescadores de la toma del día. Regreso a Lisboa por el puente Vasco da Gama, con 12 kilómetros de largo, para otra vista inolvidable de la ciudad y del estuario de los más amplios del mundo.