Viaje hacia el norte por el campo, entre un paisaje de viñedos, alcornoques, florestas de pinos y eucaliptos. Hermosas casas típicas portuguesas con graciosos jardines adornados, molinos sobre los montes y las manadas en los pastos, nos dan la sensación de dejar la gran ciudad. Retrocedemos en el tiempo cuando llegamos a la muy antigua ciudad amurallada llamada Obidos. Una ciudad medieval rodeada por las murallas del castillo con las pintorescas calles estrechas, casas blanqueadas, balcones de hierro forjado, flores en cada ventana. Habitada por Romanos y Árabes, fue el lugar de ocio de la corte portuguesa durante más de 500 años. Avanzaremos por las calles feudales hasta la plaza principal cerca de la más alta torre del castillo, donde ustedes pueden apreciar una vista espléndida del campo y de Obidos. Caminando sobre las murallas, los visitantes pueden apreciar las vistas de la región y la propia villa. Tiempo libre para visitar las numerosas tiendas de artesanía local y los bares de vino, como el licor “Ginginha”. Paseen por las callejuelas y dejen conducirse por las estrechas arterias entre las coloridas casas.
Seguimos a Alcobaça y nos detenemos en esta encantadora ciudad antigua. Pueden visitar el monasterio de Alcobaça del siglo XII. Es uno de los pocos monumentos europeos que llegó a preservar intacto un grupo considerable de edificios medievales y su iglesia que es la mayor construcción gótica en Portugal. Esta iglesia es también la más larga en el país, una construcción asombrosa que resistió al tiempo y a los terremotos. Contemple en el transepto las tumbas del rey Pedro e Ines, vinculadas a la más dramática historia de amor portuguesa. Entrando por la sala de los reyes accedemos al claustro principal, y de ahí pueden visitar el alojamiento de los monjes. Los claustros merecen una visita: en torno al jardín se ve la cocina, granero, refectorio, sala capitular, dormitorio y aprendemos como los monjes vivían en este monasterio centenario.
Tiempo libre para almorzar en Nazare, el más colorido de los pueblos pesqueros portugueses y la región piscícola más rica en Portugal. Hay muchos restaurantes con una gran variedad de las especialidades locales, que es naturalmente pescado y marisco. Estrechas calles con las casas blanqueadas y dónde se pueden aún ver pescadores y a sus esposas llevando los trajes tradicionales, barcos de pesca ricamente pintados, con sus altas y agudas proas, y la extensa playa con habitantes locales que secan el pescado al sol. Esta ciudad balnearia es también famosa para su bonita artesanía, hecha por las mujeres de los pescadores mientras el marido está en la pesca. Después del almuerzo, se llegará hasta el acantilado llamado Sitio. Está sobre un promontorio rocoso a más de 100m de altura sobre la parte principal de la ciudad. Sitio ofrece vistas maravillosas sobre la ciudad y del pueblo de Nazaré.
Sigamos al monasterio de Batalha del siglo XIV, la realización suprema de la arquitectura gótica en Portugal. Las adiciones en estilo Manuelino en los siglos XV y XVI añadieron al monasterio un detalle más refinado. Aquí pueden admirar la más alta iglesia en Portugal. No deben ir sin visitar el panteón real con las tumbas de los “conquistadores del mar” - la pretendida “generación magnifica” - el notable claustro manuelino, la sala del capítulo con los guardias de la tumba del soldado desconocido y las capillas inacabadas con un incomparable pórtico manuelino.
Finalmente Fátima - el centro de la fe cristiana y de los peregrinos del mundo. Visite la capilla construida sobre el lugar donde Nuestra Señora apareció a los pastores, la basílica y la extensa plaza dónde la gente se arrastra sobre sus rodillas hacia el corazón del santuario, en una impresionante señal de fe y devoción, encendiendo una vela, rogando y pidiendo un deseo a Nuestra Señora o cumpliendo una promesa. Servicios religiosos pueden ser suministrados. Visita también de Aljustrel, con las sobrias casas donde los pastores vivieron.